El Futuro del trabajo

Junio 2018

Según un estudio de Linkedin en USA los trabajadores independientes alcanzarán un 43% del mercado total laboral en 2020, y hay proyecciones futuras que plantean escenarios en los que se llegará al 81% de trabajadores independientes en 2030.

Parece que el perfil demandado del empleado y de la empresa tienden a alinearse y a exigirse mutuamente lo mismo, ser flexibles, adaptables, resolutivos y trabajar de manera autónoma, y bajo esa premisa se estructurará el nuevo modelo de economía, que ya se define como la “gig economy” con un paradigma en el que trabajadores independientes seleccionan los proyectos en los que están interesados.

Este nuevo modelo que está emergiendo a una gran velocidad en los países más desarrollados, conlleva un gran impacto en lo que hasta ahora entendíamos como la naturaleza fundamental del trabajo y nos prepara para una nueva forma de relacionar talento con empresas y oferta con demanda.

La “gig contractor economy” desarrolla una ventaja competitiva sostenible en el futuro, permite que trabajemos cuando queramos, que dispongamos de nuestro tiempo y que seamos nosotros quienes marquemos los ritmos, de forma que podamos organizar nuestra vida según nuestras necesidades.

Esta nueva forma de entender el trabajo hace que no sólo tengamos que avanzar en definir nuevos modelos de desarrollo de la fuerza de trabajo sino también nos obligará a rediseñar el lugar de trabajo hacia espacios abiertos, colaborativos y dinámicos.

Y por último y más interesante, potenciará la movilidad global del talento. No habrá barreras que limiten el desarrollo profesional por ubicación geográfica ni nacionalidad. La transferencia de conocimiento y de experiencias será imparable y el poder no será de las empresas, será de los trabajadores. Los trabajadores decidirán a que empresas les darán su tiempo y su conocimiento y no al revés.

Las empresas de outsourcing que prestan servicios médicos ayudan a reducir el “burnout” del personal médico de planta permanente.

Mayo 2018

El problema subyacente del “burnout” del personal sanitario, más acusado en los doctores, puede afectar a la calidad de atención médica, a la experiencia que tiene el paciente en el centro sanitario, a las instituciones de salud (clínicas y hospitales) y no menos relevante a los doctores de manera directa.

De acuerdo con un estudio realizado en 2016 sobre el stress al que está sometido el personal sanitario Survey of America’s Physicians: Practice Patterns and Perspectives dirigido por Merritt Hawkins a petición de The Physicians Foundation, el 80% de los médicos tienen sobre carga horaria, estando al límite de su capacidad de trabajo extra, el 63% tienen una visión pesimista de su futuro laboral y el 49% no recomendarían la carrera de medicina.

Una solución para reducir el stress de los médicos de planta, es el uso estratégico de empresas de outsourcing de servicios médicos que pueden ayudar a reforzar el personal médico en periodos donde se necesita apoyo puntual como puedan ser las campañas de invierno, periodos estivales o en caso de contingencias no planificadas.
Para los doctores más jóvenes, recién egresados o en periodo de beca, trabajar en empresas prestadoras de servicios apoyando a cubrir los turnos que requieren los hospitales y clínicas es una forma de aumentar sus ingresos y de trabajar de una manera dinámica y flexible; así mismo, una dotación mayor de personal dispuesto a trabajar de manera esporádica cubriendo los turnos disponibles, sería un buen antídoto contra el burnout, mejorando la elevada rotación del personal sanitario.

Según un estudio publicado recientemente por Medscape National Physician Burnout & Depression Report 2018, las mayores tasas de stress se reportan en los doctores de entre 45 y 55 años, y las principales causas son el exceso de burocracia en el trabajo (56%), jornadas demasiado largas (39%), salario bajo (24%) y otras causas que incluyen falta de respeto de gerencia y de los propios colegas, falta de autonomía y la sensación de que están metidos en una espiral.
La proyección a futuro no es muy halagüeña, según un estudio de la consultora Medwave, en 2030 en Chile estiman que podrían faltar 7.200 médicos, lo cual está alineado con la tendencia mundial ya que en Estados Unidos la Association of American Medical Colleges, estima que para 2025 habrá una brecha de 90.400 médicos. Potenciar la contratación de empresas prestadoras de servicios médicos para cubrir la brecha de doctores en las áreas críticas puede ser una solución para los centros médicos ya que permiten a su personal permanente no estar sometidos a jornadas tan largas de trabajo, poder tomar vacaciones, trabajar enfocados en los pacientes y proveer de una atención de mayor calidad, e indudablemente todo esto redundará en reducir el stress del personal médico y logrará retener a los mejores doctores en sus centros médicos.